La imagen de las piernas y la postura en general.

La imagen de las piernas y la postura en general.

Todos sabemos que las mujeres usan zapatos, sabemos que les gusta y que tener un par de máximo estilo es un “must” para las interesadas en la moda. Sabemos que por su forma, los zapatos ayudan a mejorar la imagen de las piernas y la postura en general, incluso de la espalda y la espalda baja (cola). Sabemos que los colores brillantes y los diferentes modelos pueden ser muy atractivos a la vista de cualquiera que le interese el tema y que una mujer puede parecer mucho más sofisticada con un buen par de zapatos, o bien presentarse como una dama con los mejores gustos a la hora de conocer a alguien importante o interesante.
Lo que no sabemos es porqué a ellas les gusta tanto estos objetos, por qué semejante atracción hacia indumentaria para los pies. Quizá tenga que ver con una sociedad superficial que se empeña en juzgar a las personas por la imagen que proyectan, quizá en el ámbito de trabajo estar vestida de una manera provocativa, aunque no sea de manera explicitamente sexual ayude a ser alguien que se destaque, que sea más recordada y quizá eso tenga ciertos beneficios.
Los hombres no son extraños a los zapatos, el sueño de la moda y el glamour es atractivo para muchos, más allá del género y la sexualidad. Y aunque no parezca esto da cuenta del verdadero fenómeno detrás de la moda, todos queremos destacarnos y ser bellos, llamar la atención, ser recordados y admirados. Si bien no sea en un ánimo superficial, también es parte de los mecanismos necesarios para ser quienes somos, para sentirnos apreciados por los demás y representarnos por nuestras propias acciones.
Los zapatos representan trabajo arduo y duro, por parte de confeccionistas, que no quedarían cortos para la definición de artistas. En muchos casos la muestra de destreza y oficio de una persona trabajando puede verse en el producto final y el resultado es que la indumentaria correcta es como llevar puesta una obra de arte, y en cierta forma es cierto.
Crecemos aprendiendo lo que somos y lo que podemos ser, las ventajas que podemos recibir por hacer lo que hacemos y buscamos eso. Encontrar la felicidad y la pertenencia, pero siempre desde el punto de partida de lo que ya vimos antes, es muy difícil tener una conducta completamente disruptiva y innovadora, además, en la mayoría de los casos, completamente innecesario.

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