Unos buenos zapatos son un arma de seducción y poder.

Unos buenos zapatos son un arma de seducción y poder.

En términos de sensualidad, para pocas prendas de indumentaria de mujer se puede decir que tienen la misma carga de sensualidad que un sexy par de zapatos bien puestos. Obviando por supuesto la ropa interior que analíticamente ya no tienen nada que sugerir, todo está ahí, la desnudez, debajo de ese par de prendas de suave y fina tela, quizá otro día hablemos del tema “ropa interior”. Por ahora propongo hablar de sutileza, llevar la discusión unos pasos más atrás, y en lugar de sobrecargar los sentidos con situaciones explícitas pensar en la posibilidad, la sugerencia. De eso es de lo que se trata la sensualidad, un objeto que transmite deseo pero que no se puede simplemente tomar y punto, no hay gracia en eso y es ahí cuando el deseo se desvanece convirtiéndose en un momento pasajero. El secreto está en elegir un par de zapatos que puedan ser llamativos, expresivos, que hablen de confianza y determinación, de delicadeza y aún así de batalla pero sin decir una palabra. En el corazón de la sensualidad yace la capacidad de sugerir sensaciones sin tener que pronunciarlas.
Si bien el makeup adecuado, un sugerente peinado, un sutil perfume pueden ser poderosas armas de seducción en una situación de dating, hoy voy a intentar reivindicar a los zapatos como una de las más poderosas armas de seducción. Un elemento tan pasado por alto y obviado que esconde dentro de su cotidianidad el poder de la sugestión hasta un nivel que parece casi subliminal.
Los zapatos son la conexión con el suelo, lo que para el cuerpo va a ser cómo se siente el mundo debajo de nuestros pies durante la noche que queda, es por eso que para una misma puede cambiar la manera de sentirnos durante largas horas de diversión, o fiesta, o romance, o desenfreno, todo depende de la situación y del modelo. Representa la seguridad con la que nos paramos, lo que otros pueden ver en nosotras, lo que podemos inspirar sugerentemente. Lo que nos separa de la realidad por esa noche en la que una persona y sólo una será la que tenga la suerte de acompañarnos en ese viaje de sensaciones, y de viajar con nosotras.
La próxima vez que te encuentres en situación de dating ten en cuenta estas ideas, piensa en lo que pueden inspirar tu par de zapatos rojos, lo que produciría en la mente de él el sonido de tus tacos acercándose. Y no tengas miedo de expresarte con seguridad, de reclamar lo que deseas, quizá incluso de permitirte a ti misma sentirte atraída a cómo te ves, y cómo vistes, aunque sea potencialmente para desvestirte.

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